- volver al gimnasio y convertirlo de nuevo en un hábito
- tomarme en serio lo de comer sólo cuando tenga hambre
- dejar de agobiarme por la mudanza interminable y la casa nueva
- dejar de pensar en la subida de sueldo y plantearme en serio un cambio de trabajo
- pasar más tiempo eficaz con quien más me importa
- mirar a los ojos a la gente
- escuchar más
- hablar menos de mí y mis problemas
- planificar vacaciones, aunque sean 4 días
- ser más positiva
- tratar con más respeto a mi ex
- volver a ser ordenada en casa
- dar más las gracias
- beber más agua
- ser más tolerante
- ...
Que se pare el munnnnnnnnnnndo que no quiero que pase nada, ni el tiempo!
Bueno, que siga unos días..., que encuentre un pintor que no ensucie, una lavadora buena, bonita y barata, un halógeno para el baño, que la cama que he elegido tenga silenciadores en lugar de muelles,...
Y que se caigan bien, por Dios! ...que se caigan bien...
Ya tendría que estar acostumbrada. Ha pasado el tiempo y todo debería ir recolocándose. Sin embargo, cada domingo trae una corriente interna que me revuelve de pies a cabeza y me desestabiliza. Cambio de rol, cambio de papeles, ...cambio de vida.
Creo que nunca voy a acostumbrarme. Amenudo pienso que aunque diera el paso de mezclar mis dos vidas, mis dos roles, mis semanas pares con mis semanas impares,... aunque decidiera interpretar un nuevo papel, me costaría disfrutar de cada momento porque siempre habrá una sombra que cobije mi culpa.
Es duro sentirse dos mitades, pero a pesar de todo estoy orgullosa del camino recorrido, de haber llegado hasta aquí... de haber sabido qué quería y de haberlo perseguido. Soy consciente de lo que tengo y doy gracias por haber contado con ello durante todo el camino.
Y ahora, ¿cuánto tiempo queda? ¿Cuánto falta para dejar de decir que es duro? ¿Cuánto para dejar de sentir doble culpa por una doble vida?
Siento como todo vuelve a su sitio. Bueno, algunas cosas solo siguen en su sitio, porque nunca quité de enmedio su cepillo de dientes.
Quiero decir dentro de mí.
Es como si después de una catástrofe ecológica el ecosistema de mi cuerpo-mente volviera a equilibrarse. Y los pajarillos cantan y las nubes se levantan, y tengo ilusión y ganas y hasta me apetece pensar en la mudanza y discutir por los cuadros y las cortinas.
En este lado del planeta todo es de mi color favorito. En las antípodas ya es otro tema...
Pero hoy vivo aquí. Hoy estoy disfrutando de este "aquí y ahora".
Cuando llega el momento de hacer esta pregunta en las entrevistas lo normal es que el ambiente ya esté algo distendido y la tirantez de los primeros minutos se haya diluido. Entonces el entrevistado suspira profundamente, deja la mirada perdida y contesta normalmente con un "Sí" seguido de puntos suspensivos.
Los hay ocurrentes que dicen que "depende... la felicidad nunca es absoluta", que es la manera filosófica de decir que son moderadamente felices.
Los hay rotundos, positivos o engañosos, que responden con total prontitud con un "Sí" seguido de un punto final.
Los que más me gustan son los que dejan pasar dos segundos o tres, te miran a los ojos y entonces muestran su asombro por la pregunta levantando un poco las cejas. Estos piensan la respuesta y son los que admiten que podrían ser más felices pero que se conforman.
Yo creo que conformarse con respecto a la cantidad de felicidad que uno tiene no es conformismo, sino otra forma de acumular felicidad sobre la propia felicidad.
Yo ahora soy más feliz que la semana pasada. Y claro que podría ser más feliz, pero prefiero quedarme con lo feliz que soy por lo que tengo (que es mucho), y no lo feliz que dejo de ser por lo que me falta (que es igual de mucho pero menos importante).
Ojos, ojos todo el rato.
Ojos con pupilas casi perfectas.
Ojos con pupilas inacabadas.
Pupilas exageradas.
Pupilas con forma de tímida espiral.
Ojos rasgados, almendrados, achinados.
Ojos estrechos donde no cabe la pupila porque tu uña no tiene precisión.
Ojos esculpidos con la uña en el blanco de una servilleta de papel.
Ojos sin pestañas, ni cejas, ni lágrimas.
Ojos sin su par.
Ojos sueltos.
Ojos en plural porque son muchos, no porque son pares de ojos.
Ojos descolocados, salpicados, desordenados.
¿De quién son?
Ojos que parecen mirar pero no ver.
¿Por qué ojos?
Dime, ¿por qué?
Me gustaría meterme dentro de una de esas cajas de plástico duro que todos conocemos como TupperWare.
“Estoy enfadada contigo" es el peor castigo.
Entonces, de forma inmediata me da la razón y un abrazo, y el siguiente paso es asegurarse de que ya no estoy enfadada. Me dice que me quiere para cerrar el capítulo. Pasa el mal trago y vuelve la calma, como si nada hubiera pasado.
Cuando crecemos perdemos esa capacidad de resolver enfados rápidamente, de pedir perdón, de atar corto nuestro orgullo y de agarrar en un puño nuestro ego. Supongo que a medida que vamos creciendo, también orgullo y ego crecen, y a veces se hacen más grandes que nosotros mismos. Quizás por eso y porque vivimos en sociedad, desarrollamos la habilidad paralela de disimular, y muchos adultos llegan a ser capaces de actuar como si no pasara nada. Yo, particularmente, no puedo. Muy a mi pesar soy hiperimpulsiva, diplomáticodisminuida e hipohipócrita. Y este trastorno afecta a cualquier aspecto relacionado con mi estado de ánimo.
- Mamá, y si ya no estás enfadada…, ¿por qué no te ríes?
