¿Estás enfadada, mamá?
“Estoy enfadada contigo" es el peor castigo.
Entonces, de forma inmediata me da la razón y un abrazo, y el siguiente paso es asegurarse de que ya no estoy enfadada. Me dice que me quiere para cerrar el capítulo. Pasa el mal trago y vuelve la calma, como si nada hubiera pasado.
Cuando crecemos perdemos esa capacidad de resolver enfados rápidamente, de pedir perdón, de atar corto nuestro orgullo y de agarrar en un puño nuestro ego. Supongo que a medida que vamos creciendo, también orgullo y ego crecen, y a veces se hacen más grandes que nosotros mismos. Quizás por eso y porque vivimos en sociedad, desarrollamos la habilidad paralela de disimular, y muchos adultos llegan a ser capaces de actuar como si no pasara nada. Yo, particularmente, no puedo. Muy a mi pesar soy hiperimpulsiva, diplomáticodisminuida e hipohipócrita. Y este trastorno afecta a cualquier aspecto relacionado con mi estado de ánimo.
- Mamá, y si ya no estás enfadada…, ¿por qué no te ríes?



angelsinalas dijo
Muy bueno tu post...hace reflexionar por muchas razones. Cuando crecemos se van perdiendo unas cosas pero también se van ganando otras, y esas otras hay que saber valorarlas y no dejarlas escapar. Cada época tiene su punto y debemos sacar el máximo jugo posible a ella.
Besos.
10 Febrero 2007 | 01:21 PM